Si, uff, el tiempo pasa.... y como dice la canción:
Mis pequeñas cosas
jueves, 6 de agosto de 2026
lunes, 16 de junio de 2025
Sensaciones y sentimientos, mientras el tiempo pasa.
Hace ya un año que entraba a este espacio para recordarme su existencia, para visitarme en los instantes de retrospectivos pensamientos y emociones. Decía que no entraba asiduamente, pero que linda sensación encontrarme con lo propio.
Cómo la vida nos arrastra, o mejor expresarme en primera persona. Como a veces siento que la vida me arrastra, o me dejo arrastrar... cómo transcurre el tiempo y a veces me quedo atónita mirando el camino detrás de mis pies. ¿En qué momento se me escurren los instantes?
Pero no es en igual medida el cúmulo de sentimientos y emociones que se van quedando en esas huellas. siento que son tantas.... tantas y a veces tan pesadas.
Últimamente no me siento identificada con la alegría. Muy por el contrario es la tristeza la que habita mis días. Tristeza' o Melancolía? o desazón?, o frustración?
Creo que un poco de cada una. Pero la frustración es quizás la que me pesa más.
Imaginaba otras circunstancias en estos momentos de mi vida. Qué imaginaba. Quizás tranquilidad, paz y disfrutar del tiempo pasando, pero dejándome con esas pequeñas felicidades que se sienten cuando se hace y se vive conforme al deseo.
Quiero hacer un inventario, o tal vez más sencillamente distribuir en una balanza imaginaria, a modo de las listitas de autoayuda que se suelen sugerir para evaluar los momentos gratos y los no tan gratos, que nos suceden.
Y bueno, me dispongo acá sentada, frente a la pc, tacita de café a mi lado, estufita abrigando el hogar y el alma, tres gatitos que siento me sostienen en el día a día y cuando no tengo ganas ni de levantarme a mirar por la ventana (con lo que me gusta mirar el mundo desde mi ventana).
Pienso y acomodo ordenadamente en mi balanza imaginaria. Que tengo, que he logrado? Tengo un departamentito, que amo en cada uno de sus metros cuadrados, porque es parte de mi vida, fruto de mi esfuerzo, testito mudo de infinidad de hermosos momentos, y también de grandes angustias y soledades. TEngo todas las cosas materiales que he podido ir teniendo y hacen al confort cotidiano. Tengo un autito que me traslada y facilita el recorrido diario en la ciudad.
Todo esto material. Es lo más importante. Ni ahí. Es solo una partecita. Quizás enunciado todo en primer lugar, porque seamos honestos, no es sin importancia poder tener esto. Es lo que me permite tener un lugar de partida y regreso en cada uno de mis días.
Dinero? puf... en este momento de mi vida, ya jubilada y con una pensión... la verdad no es lo que me sobra. Es más, me falta. No alcanza. Y no llevo una vida de lujos, por el contrario. Todo es muy medido.
Pero dejemos lo material, que aunque es una seguridad y tranquilidad, no es lo más importante. Porque lo más importante viene a ser, precisamente, lo que me anda faltando en estos tiempos. Sentir paz, sentir alegría de vivir, sentir emoción en las cosas que se encaran.
Qué es lo que tengo más allá de ese pequeño enunciado material? Tengo el amor que me acompaña, el amor elegido de adultos, cuando ambos ya enfrentamos frustraciones, decepciones, cuando ya vivimos otras historias, vivencias que se truncaron. Cuando ambos transitamos ya diferentes situaciones de apremios económicos, y momentos más prósperos.
Tengo el amor elegido, aún sabiendo que a nuestra edad ya estamos prácticamente hechos, donde ya no nos amoldamos fácilmente a las circunstancias, a las manías de otro. Nos cuesta más acomodarnos en el día a día, de esas pequeñas cosas que nos desorganizan la rutina: donde dejar el tohallón, las migas por la casa, los vasos o las botellas que quedan fuera de lugar, el orden para cocinar y manejar los pequeños espacios que disponemos, acomodarnos a los horarios que las nuevas rutinas nos imponen.
Una enunciación de las pequeñas batallas cotidianas de convivir ya adultos avanzados, pero aún jóvenes, con toda una vida recorrida (pero aún con mucha vida por delante -lo esperable en mi deseo-)
Tengo el amor elegido y esperado. Ese amor tranquilo, pero que siempre despierta la emoción del día por venir. El amor que cobija, que sostiene, que abraza. El amor que es compañía, estabilidad, seguridad de saberme también elegida.
Tengo también el amor de mis tres gatis. Tres bellecitas que adoptamos, en tres momentos diferentes. Cada uno a su manera son la alegría de la casa, las garritas sonando como campanitas en el suelo. Las garritas marcadas en algún tapizado, en alguna silla. Los juguetitos dando vueltas por la casa, pelotitas rebotando en las paredes. Los pelitos por todos lados. Pegados en la ropa, en el acolchado, en las pelusas que se juntan en cada barrida diaria (claramente más de una por día) Amores gatos que siempre están y me acompañan, en cada uno de los momentos de alegría, y también en cada una de mis lágrimas. Amores gatos que me sostienen, que le dan sentido a mi vida, cuando siento agobio y cansancio, cuando ya nada parece tener sentido. Que es la sensación que más me habita y me invade en estos tiempos.
Pasó un año de la vez anterior, que anduve por mi propio espacio. Y que pasó que transurrieron más de 365 días, que ahora parece me hubieran pasado por encima.
Bueno, una grande fue aquel momento, casualmente por aquellos días de mi última escritura en este blog. Veníamos del partque, de un paseo corto, de un rato de sol en un día fresco de fin de otoño, y pasamos por un local cerrado, persiana baja, y cartel de "se alquila". Tomamos nota del teléfono y llamamos en la semana. Todo parecía estar puesto allí para nosotros, porque habitualmente no volvíamos por el camino que ese día decidimos hacer. Llamamos, y a los pocos días estábamos firmando el contrato para mudar el taller de carpintería que Delfor tenía en la provincia, y en el cual yo estoy trabajando desde que me jubilé. Mudamos la carpintería a cuatro cuadras de casa. Una maravilla que nos permite circunscribirnos al barrio y la comodidad de dejar de viajar tanto cada día.
La mudanza nos llenó de alegría. El trabajo se incrementaría porque la ubicación del local es excelente. Plena zona comercial de nuestro barrio y frente a la estación de tren. Lugar súper transitado.
Claramente el trabajo fue creciendo, pero junto a este crecimiento, se incrementaron nuestras horas de laborales, y en muchas ocasiones en detrimento de nuestro tiempo compartido juntos, de nuestros tiempos de ocio y de disfrute. Económicamente? bueno, ojalá se hubiera engrosado nuestro haber en forma proporcional al incremento laboral. Pero no, la seguimos remando día a día. No puedo decir que estamos padeciendo hambre y necesidades, pero nos manejamos con lo justo, muy justo, y haciendo equilibrios y combinaciones tipo tetris, para poder solventar costos. Ganancia económica, aún poca. Ganancia de realización, mucha, porque trabajamos en lo propio, creando y recreando.
Así empezaba el largo año que transcurrió desde aquel momento hasta el hoy. Y qué más entonces que haya cambiado la disponibilidad de tiempos, y las rutinas a las que estábamos acostumbrados?
Eramos nosotros dos y los tres gatunos. Y ahora somos los mismos más un humano más. Un humano de 21 años, al hijo de Delfor, que vino a vivir con nosotros, tras muchos años de estar viviendo en la Patagonia con su mamá. Vino y compartimos todo en nuestro pequeño departamento, que por suerte es de tres ambientes, lo cual permite que tenga su espacio personal.
La verdad que es un amor de persona, es bueno, es noble, es atento, trata de esforzarse y mejorar en cada cosa que hace, aunque algunas le cuestan mucho. Vive con nosotros y trabaja con nosotros. O sea, estamos 24x7. Sí literal, porque también se tiene que ir formando y construyendo su individualidad en la gran ciudad, después de años de vivir en un pueblo, y con muy poco roce social. Mucho que aprender y mucho para acompañar. Pero se hace muy difícil, porque están arraigadas muchas costumbres, mucho apego a su mamá, y es lógico. Pero todo cuesta más, porque ahora está acá. Y es acá en donde hay que acomodarse, crecer, descubrir, formarse y desplegar sus sueños. Pero se hace más difícil porque aún carece de herramientas que le permitan llevar a cabo muchas cosas.
Hay además una suerte de pensamiento mágico en su hacer, de comportamiento aniñado, de construcciones imaginarias que sostiene un hacer con metas muy lejanas, y hasta diría irrealizables. Ideas que flotan como en una nube, con muy poco criterio de realidad. Invertimos muchas, pero muchas horas hablando sobre estos temas. Presentando situaciones concretas que se hacen necesarias para llevar a cabo determinados proyectos. Pero todo parece caer en saco roto. O no se entiende o no se quiere entender, y sigue adelante enfrascado en estas cosas.
Se me hace muy difícil, aunque lo quiero mucho. Pero me frustra enormemente cuando siento que tal vez no soy correspondida. Y a veces, hasta menospreciada o subestimada. Porque todo se compara con su hogar maternal... Y acá hacemos tanto por ayudarlo y acompañarlo... pero se diluye en el espacio y en el tiempo. Parece que nada sirve. Pero en lo concreto, está viviendo acá, y con nosotros, y entonces todo se hace cuesta arriba. Es muy difícil querer acompañar a alguien que mira para otro lado. Y acá quizás algo de mi ego, de mi amor propio se ve comprometido. Pero dejando esto de lado, decía más en concreto, que se me hace muy difícil, porque en mi propia vida de mamá, la edad que más problemas me presentó y que más sufrí, fue la adolescencia de mis hijos. Y tal vez, porque yo no he vivido una adolescencia, porque los avatares de la vida me impulsaron a saltarla, y de la niñez me encontré de repente siendo adulta. Entonces creo que me encuentro con la carencia de empatía, en muchas situaciones que son propias de la adolescencia de los otros.
Bueno, podrán decir que ya con 21 años está franqueada la adolescencia, pero no. En este caso yo diría que es un adolescente con todas las letras. Y tiene ritmos y tiempos muy particulares, no son los comunes a la mayoría, tanto para hacer como para pensar, como para aprender. Pero siempre está presente el yo me las sé todas, o yo ya averigüé, (por dónde? por internet obviamente, por las redes sociales...)
Y se hace difícil, muy difícil, porque aunque no es mi hijo, vive con nosotros y yo me encuentro en todas las oportunidades cumpliendo la función materna. Y se hace cuesta arriba, cuando ya mis hijos son bien adultos, superados los 35 cada uno. Cuando ya hace muchos años que viven cada uno en su casa. Cuando ya tengo dos nietas, una transitando el final de su adolescencia y la otra ya con casi 8 años.
Se hace muy difícil reacomodar la vida incluyendo a un tercer humano en nuestras vidas, ya armadas y organizada para compartir de a dos.
Todo es diferente hoy. Todo. Nuestros tiempos se diluyeron, se evaporaron, entre las horas de trabajo incrementado y la nueva presencia. Nuestras rutinas ya no lo son, porque no podemos pasar un domingo entero tirados en la cama, con los tres gatitos, mirando películas, tomando mates. Ahora siempre hay que estar considerando sus tiempos también. Y aunque él se adapta en algunas cosas, no deja de modificar nuestras costumbre. Es como que hay una presión silenciosa de tener que cocinar cuando no hay ganas, de tener que organizar las cosas teniendo en cuenta ahora los tiempos de otra persona.
Y podría cualquiera decir que son cosas que suceden, que esto es la convivencia.... pero no es la convivencia elegida. No es el momento oportuno. Porque ambos pasamos ya los 60 y estamos en esos tiempos de vida, en donde se supone que nos dedicamos tiempo personal, y estando en pareja elegida ya de adultos, habiendo forjado un nuevo matrimonio, me es más que difícil retroceder en el tiempo para cumplir funciones ya superadas, y que no elijo volver a llevar a cabo, pero que me encuentro llevando a cabo.
Y ahora que escribo creo que es esta una de las cosas que me hacen sentir tan pero tan cansada últimamente. Al punto de no tener ganas de levantarme, de solo querer dormir, de haber perdido el entusiasmo de salir, de bailar, de socializar. Y esto me da mucha tristeza, porque siento que la vida transcurre entre horas de trabajo fuera de casa y horas de trabajo en casa. Y todo se transforma en una obligación y en cosas que cumplir.
No es elegida la situación y lo que más me angustia y entristece es que no parece ser algo transitorio, o al menos es un transitorio que se puede prolongar mucho en el tiempo, cuando yo siento que el tiempo de vida por delante, ya no es esa dimensión que en otro momento de la existencia parecía infinito. No, ahora el tiempo por delante es ese espacio bien finito. Estamos más cerca del final que del principio, aunque aún haya mucho por vivir (al menos desde el deseo y expectativa)
Poniendo palabras al sentir, creo que es lo que más me agobia y angustia, la certeza del tiempo finito que tengo por delante, con una realidad no elegida para estar viviendo.
Puede haber algo más angustiante que sentir que la vida, o el tiempo de la vida se escurre entre los dedos? Así me siento y así estoy.
Confío en que esto, aunque ya hace muchos meses que lo siento, sea algo transitorio. Y espero poder encontrar un nuevo equilibrio, que me permita encontrar una nueva posibilidad de transitar la vida desde el lugar del disfrute y la alegría. Aunque sea en momentos.
Hasta aquí mi desahogo...sin pensarlo, sin revisarlo, sin analizarlo. Sentarme, mirar la pantalla, sentir y escribir. Simplemente.
martes, 4 de junio de 2024
Lugar íntimo
No entro cotidianamente, pero cuando lo hago... ahhhh..... qué linda sensación de re-encuentro con lo propio. Veo comentarios. No hay. En todas las publicaciones, ya desde hace un tiempo largo, no hay comentarios, y es que ni siquiera son vistas, supongo.
No importa. La verdad no es el objetivo de este espacio el ser visto y recontra visto. Empecé hace muchos años. Al principio con mayor continuidad. Luego más espaciado. Pero siempre sintiendo mucho placer en cada instante que por aquí transito.
A qué se debe esto? A que es un lugar íntimo a pesar de estar en internet. No es muy visitado. O quizás no es visitado. Pero es un espacio de virtualidad que me conecta directamente con emociones vividas y sentidas. Con momentos particulares, únicos. Porque cada publicación encierra una parte de mí. Tal vez, porque algún autor me moviliza y me hago eco de sus palabras, con un sentir propio. Tal vez también, porque en alguna circunstancia la publicación tiene que ver con haber volcado en mis propias palabras, mis sentimientos o mis vivencias. Como en este momento, al hacer un rápido vuelo de pájaro, sobre mis palabras y mis imágenes, resguardadas en este espacio real, pero virtual.
Bueno, esta publicación que objeto tiene? Solo recordarme que este espacio está aqui, para mí, porque es mío, porque es una parte de mi vida. Y es lindo visitarlo. Como cuando uno abre el placard, o algún cajón del escritorio que no es habitual, y se encuentra de repente con ese papelito, o con esa fotito, que fue tirada allí, en algún momento, y que de repente apareciendo, trae consigo un montón de recuerdos.
Y ahora, cierro este cajoncito nuevamente. Guardo y atesoro hasta las simples palabras y momentos, como estas, en este instante. Las guardo y me despido hasta el próximo re-encuentro.
Nadie debería irse de este mundo sin despedirse...
Gatitos
Acá está nuestra familia gatuna, por orden de aparición en nuestras vidas.
Lemmy llegó a casa el 31 de marzo de 2021
💓 Y ya estamos hechos. 💓
jueves, 25 de enero de 2024
No dejes que tus sartenes brillen más que tú.
"Mi abuela ya dijo:
No dejes que tus sartenes brillen más que tú. No te tomes tan en serio la limpieza de la casa.
La vida es corta, ¡disfrútala!
Quita el polvo si es necesario Pero tómate un tiempo para pintar una pintura o escribir un poema, caminar o visitar a un amigo, cocinar lo que quieras, regar tus plantas...
Tener tiempo libre para beber una cerveza, nadar en la playa (o piscina), escalar montañas, jugar con perros, escuchar música, leer libros, crecer amigos y disfrutar de la vida.
Quita el polvo, muy necesario, pero la vida continúa afuera. Sabes que ese día nunca volverá
Quita el polvo muy necesario, pero recuerda que envejecerás y muchas cosas que puedes hacer ahora no serán tan fáciles de hacer en la vejez. Y cuando salgas, como todos nos iremos algún día, te convertirás en polvo también.
Y nadie recordará cuántas cuentas pagaste, ni tu propia casa, pero recordarán tu amistad, tu alegría y lo que enseñaste. "
No somos más que el tiempo que nos queda.
Y llegó Oli, se agrandó la familia.
Ahora son nuestros tres gatihijos.
Oli llegó a casa el 18 de diciembre de 2023. Calculamos su fecha de nacimiento alrededor del 20 de octubre de ese año.
Llega a casa en situación de tránsito, después de haber pasado una internación muy larga para ser una bebita tan pequeña....
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| El día que la conocí. 6 de diciembre de 2023 |
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| una semana después estaba así de débil... |
Había sido desparasitada con un medicamento, pero que no cubría todas las posibilidades de parásitos. La cuestión es que Oli padecía de "tenias" en su intestino. Había bajado muchísimo de peso, era piel y huesitos, cabía en la palma de la mano...
Con el correr de los días Oli empezó a comer mejor, con mucha voracidad, y empezó a cambiar su estado general, a estar más activa y alerta. El panorama empezaba a brindar esperanzas.
A esa altura yo ya estaba profundamente encariñada. Oli ya era parte de mi vida. Me despertaba a la noche preguntándome como estaría. Yo ya quería que saliera de la clínica. Pero quería seguir teniéndola cerquita, cuidándola, viéndola crecer. Ya a esta altura yo ya quería a Oli siendo parte de la familia.
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| Asi estaba al momento de salir de la clínica. Pesaba 569 grs. |
Ya en casa, primeros mimos en el cuarto que sería su lugar por unos días, hasta que fuéramos avanzando con la adaptación.
jueves, 2 de noviembre de 2023
Ufffff, pasa el tiempo
Bueno. Este día gris, sentada aquí, escuchando la lluvia, se me dio por recorrer algunos sitios de mi compu. Y me vine para aquí, al armarito de mi blog.
Y pucha... cómo pasa el tiempo. Hace exactamente un año y un mes ya, que no pasaba por aquí. Lo tengo olvidado a mi armarito de recuerdos y vivencias.... Pero es que a veces el tiempo, incansablemente también, como la lluvia de hoy, pero de forma más continua y persistente, no deja de pasar y pasar y pasar.Saben qué? me jubilé. Sí, hace un año me jubilé. Momento tan esperado, pero tan esperado, y con un proceso que en el medio tuvo miles de inconvenientes. Porque lo administrativo, y que no dependía de mí, iba trabando el avance. Lo administrativo a cargo de determinadas instituciones, que en lugar de tener todo en regla, al menos para sus empleados, hacían las cosas a medias, y llegado el momento, claro, faltan cosas o evadieron cosas.... Lamentable. Pero también lamentable que uno se termina acostumbrando a que estas cosas pasen y las naturaliza.
Punto y aparte. Ya pasó. Ya me jubilé. Ya pasó un año. Y la vida continúa.
Continúa la vida y siempre es un re-descubrimiento. De mí misma. De mis afectos. De la gente que voy conociendo y que se cruza en el camino.
Siempre pensé que este espacio es parte de mis días y mi vida. Que voy guardando pedacitos de mí. Hoy no es el momento de guardar algo poético ni técnicamente literario. Es simplemente retomar mi espacio, llenar el vacío virtual de momento real, porque estoy acá sentada, mirando fotos, escribiendo, sintiendo, el sonido de la lluvia, el silencio de la casa, el suave crepitar del fueguito de la estufa. Sí, de la estufa, porque en esta primavera otoñal, bajó mucho la temperatura. Y se impone regalarme calorcito. Al cuerpo y al alma.
Porque estos días así, convengamos que en general, no desbordan de alegría y de colores. Son grises. Y a veces hay que hacer un esfuerzo para llenarlo de colores, o al menos encontrar colores para pintar instantes.
Y bueno, así es este momento. Nada elaborado, simplemente el suceder de palabras recorriendo este blog.
Ya casi que se acerca el fin de año... increíble. Cómo pude dejar pasar todos estos meses sin dedicar tiempito para dejar huella por aquí... Esto me hace pensar, en cuántas veces dejamos pasar el tiempo sin ni siquiera evaluar o considerar en dónde quedan esos momentos de placer con uno mismo. Porque para mí, sentarme acá y escribir es eso. Un momento conmigo misma. Un momento de rememorar. Un momento de dejar en palabras alguna de mis vivencias.
Pero tampoco quiero sumar gris a este día que ya lo está. No voy a reprocharme que pasaron días y meses y no estuve por acá. No me voy a reprochar la falta de cuidado para proteger estos momentos. No me voy a reprochar nada, porque simplemente la vida es esto. La vida tiene movimiento, y el tiempo que no estuve por aquí, igual pasó, existió, también dejó huella, también implica mi vida sucediendo.
Igualmente, no puedo evitar pensar en el por qué. Por qué nos dejamos envolver en la vorágine del acontecer de los días y no nos detenemos en esas pequeñas cosas, que son tan importantes y grandes, porque en realidad son lo que nos constituye.
También pienso ahora, esta forma de dejarlo escrito. En primera persona del plural.... Por qué? no quiero generalizar. Es mío esto que estoy escribiendo. Soy yo. Así que vamos a la primera persona del singular, YO.
Y quizás al pensar en el por qué pasó el tiempo y quedaron tantas entradas sin escribir... encuentro por respuesta que hay momentos para todo. Y todos estos momentos que quedaron sin ser escritos, fueron igualmente vividos y sentidos. Me jubilé decía anteriormente. Y esto sí que es todo un trabajo interno de reacomodamiento, de re descubrimiento, de re valorizar los tiempos, las necesidades y los intereses.
Y debo confesar que no me fue fácil todo el tiempo. A pesar de haber estado anhelando profundamente llegar a esta instancia, porque estaba verdaderamente cansada, diría agotada, estresada. Porque en el final de la carrera laboral y profesional, hace unos añitos atrás, 2020, para ser más precisos, arrasó con todo la pandemia. Y esto sí que fue un cimbronazo. Muchas vidas se fueron, momentos de extrema gravedad para otros, angustia para casi todos. El trabajo remoto, las clases virtuales, las reuniones por zoom, nada de esto colaboraba para encontrar la paz. Tiempos difíciles que vivimos todos.
Por suerte, pude encontrar en tantos momentos de agobio, la paz y lo reconfortante de estar en un hogar
que construimos con tanto amor. La paz y felicidad de estar casada y compartir mis días con el hombre que me acompaña en todo y amo.
El amor en cuatro patitas, con los dos gatitos hermosos que adoptamos y que son parte de nuestra vida, de nuestros días y nuestras noches.
Estos gatitos que vinieron a multiplicar el amor, después de la partida, también en pandemia, de Lucy, que nos acompañó tantos años, y que nos dejó tantas enseñanzas.
Estoy trabajando, sí, sigo trabajando, porque tampoco me puedo imaginar los días sin una actividad laboral. Pero un giro de 360° en el trabajo. Porque pasé de ser terapeuta en niños, docente con niños, y docente con adultos, a trabajar con las manos, artesanalmente, con la madera, en la carpintería que Delfor tiene hace añares. Aprendiendo el oficio, con ganas, disfrutando y transitando este camino juntos a la par. Ahora también en el trabajo.
viernes, 2 de septiembre de 2022
El espejismo de la felicidad. Juan David Nasio.
Entonces, finalmente, ¿qué encuentra?...
...Una felicidad modesta. En efecto, el psicoanálisis descubre que nosotros, los seres hablantes, nos
contentamos finalmente con muy poco. Como saben, la felicidad efectiva, quiero decir, la felicidad encontrada concretamente, es en realidad una satisfacción extremadamente limitada que se obtiene con pocos medios. Cualquier otra satisfacción más allá de este límite es lo que el psicoanálisis lacaniano denomina goce del Otro. Desde un punto de vista ético, la posición psicoanalítica es subversiva porque, a diferencia de ciertas corrientes filosóficas que reconocen en el hombre la prosecución de la felicidad como prosecución del bien supremo, el psicoanálisis dice: estamos de acuerdo, el ser humano aspira al bien supremo, a
condición de admitir que, no bien iniciada la prosecución del ideal, éste se transforma en la realidad concreta de una satisfacción muy reducida.
"¡Pero cómo —se nos replicaría— por más que reconozcamos que el espejismo de la felicidad absoluta es prontamente disipado para dar lugar a una felicidad relativa, no deja de ser menos cierto que la ficción de un absoluto sigue siendo un fin siempre perseguido!" El psicoanálisis respondería: "No. El ser hablante no quiere este goce sin
medida, se niega a gozar, no quiere ni puede
gozar".
jueves, 1 de septiembre de 2022
La realidad...
De todos los sentires y vivires... La realidad subjetiva es lo que cuenta.
Las demás realidades las vislumbramos, creemos sentirlas, entenderlas, sufrirlas o disfrutarlas.
Pero en realidad esto también es una realidad subjetiva.
Tanto en la tristeza, en la angustia, como en la felicidad o el regocijo.
Sé paciente...
"Sé paciente con todo aquello que esté sin resolver en tu corazón e intenta amar las preguntas en sí mismas. No busques las respuestas, no se te pueden dar, pues no serías capaz de vivirlas. La clave está en vivirlo todo".
Rainer María Rilke
La suya fue una entrega total a la poesía; una poesía en alemán que, al margen de poemas de juventud, se revela con toda intensidad en El libro de las horas, un poemario que ya insinúa sus futuras preocupaciones: Dios, la muerte, la objetividad, el amor o la perfección en la forma.
jueves, 11 de agosto de 2022
Seremos. Ismael Serrano. 6 de agosto 2022.
Fuimos los amos del mundo La dulce manzana
Que Eva mordió
Fuimos el cuerpo desnudo
Insomne y perdido
Inmune al reloj
Fuimos el breve relámpago
La duda que ofende
La sucia verdad
Fuimos la llaga y el bálsamo
La gran borrachera
La risa inmortal
Y ahora, ya ves
Buscando el camino de vuelta hacia ti
Y ahora a aprender
Que el tiempo perdido enseña a vivir
Yo fui el eterno cliente
Del bar sin ventanas
Que el sol clausuró
Yo fui el idiota que miente
Cuando le preguntan
Si ya te olvidó
Fuimos memoria en la calle
Alzando la voz
Conteniendo el llanto
Fuimos el grito y el hambre
Del niño de barrio
Con el puño en alto
Y ahora, ya ves
Buscando el camino de vuelta hacia ti
Y ahora a aprender
Que el tiempo perdido enseña a vivir
Porque fuimos, seremos
A pesar del cansancio
Gritaré para que al fin me encuentres
En mitad del naufragio
Porque fuimos, seremos
A pesar de los años
Buscaré en la noche la estela
Que tu estrella ha dejado
Yo fui el muchacho insolente
Que escandalizaba
A tu rey desnudo
Yo fui la herida de muerte
Del fin de semana
En que ardió tu futuro
Fuimos, los dos, astronautas
Vagando en el éter
Sin soltar sus manos
Fuimos el ave en la jaula
Que agita sus alas
Y rompe el candado
Y ahora, ya ves
Buscando la senda que vuelve hacia ti
Y ahora a aprender
Que quedan mil puertas aún por abrir
Porque fuimos, seremos
A pesar del cansancio
Gritaré para que al fin me encuentres
En mitad del naufragio
Porque fuimos, seremos
A pesar de los años
Buscaré en la noche la estela
Que tu estrella ha dejado
Porque fuimos, seremos
A pesar del cansancio
Seguiré alumbrando mis sueños
Con la luz de tus labios
Aunque caiga la nieve
Y nos borre el camino
Llegaré a través de la noche
En la voz de tus hijos
Fuimos los amos del mundo
La dulce manzana
Que Eva mordió
miércoles, 10 de agosto de 2022
Nuestros Gathijos. Lemmy y Amélie
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| Con Lemmy |
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| Con Amélie |
Las horas del día ante la ausencia
¿Cómo se suceden las horas del día cuando todo parece nublarse aunque brille el sol?
¿Cómo hacer para caminar por lo cotidiano, sin sentir que los pies flotan sobre algo que no puedo nombrar ni decir, ni sentir?
¿Cómo hacer para sobrellevar este agujero que deja la ausencia?
¿Cómo encontrar ahora, cuál es el sentido de los días por venir?
La casa parece enorme, si no hay espacio habitado en cada gesto.
La oscuridad es más densa cuando el vacío se acuesta a mi lado.
La noche es más larga, cuando la cama se agiganta sin el cuerpo amante.
El frío es más espeso y penetrante, cuando falta la calidez envolvente del abrazo que alimenta vida.
viernes, 30 de octubre de 2020
Vivir, viviendo.
"Diría que la vida no parece tener un designio definido. (O, si lo tiene, es a unas profundidades que no podemos alcanzar). Por otra parte, ya lo he dicho por boca de Adriano, y luego de Zenón. No creo en un designio irrevocablemente prescrito: lo cambiamos de continuo a medida que vivimos; es sin cesar mejorado o empeorado por nuestros actos. Creo, por otra parte, en el peso de las circunstancias que nos han precedido, en todo un pasivo o toda una experiencia de los que no somos responsables y que nos enseñan a ser humildes. Sin embargo, todo cambia sin cesar en nosotros y fuera de nosotros; aun las palabras que pronuncio en este momento me cambian."
miércoles, 14 de octubre de 2020
Luna de miel Córdoba 2019
miércoles, 7 de octubre de 2020
Juntos!
martes, 22 de septiembre de 2020
El dilema del erizo.

viernes, 30 de noviembre de 2018
Abrir la puerta. Edgar Bayley
(Buenos Aires, 1919-1990)
Edgar Maldonado Bayley (Buenos Aires, 1919-1990) fue poeta, cuentista, dramaturgo y ensayista. También fue director teatral, traductor y bibliotecario. Fue uno de los mayores representantes de las vanguardias de las décadas de 1940 y 1950 en Argentina y ocupó un lugar central en la creación del invencionismo. (...) integró la Asociación Arte Concreto-Invención, que nucleaba a artistas plásticos y literatos que postulaban el valor autónomo de la poesía y al mismo tiempo la concreción del arte. Además de una lúcida producción ensayística, dejó una brillante obra poética en la que huyó de todas las modas sociales y las convenciones literarias de su tiempo. (De https://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx…)

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